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El via crusis de Antonio Romero o el triunfo de la mente sobre el cuerpo (*Fotos*)

El via crusis de Antonio Romero o el triunfo de la mente sobre el cuerpo (*Fotos*)

Gustavo Mares

El matador de toros zacatecano Antonio Romero, anunciado en el festejo de Apizaco hizo un gran esfuerzo para presentarse y es que –literal- abandonó el sanatorio para torear.

El enrazado torero sufre las secuelas de la grave cornada en el recto que sufrió hace unos años en la Plaza México. Constantemente tiene fuerte dolores de colitis. Basta que algún alimento no le siente bien para que se le inflamen sobremanera los intestinos.

Durante el trayecto de Zacatecas a Apizaco, el pasado sábado comió en un restaurante: ‘Comí lo mismo de siempre, llevo una dieta muy particular con pollo o carne de res asada. Me comí también algunas manzanas. No hice nada ajeno a lo que suelo hacer, pero comencé a sentirme muy mal, con muchos dolores y vomito, lo que me llevó al Hospital Central de Apizaco la noche del sábado. Por la mañana del domingo, el doctor Zamora me evaluó y me dijo que no podría torear’.

Sin embargo fue tal la insistencia del torero que tuvo que firmar una responsiva para poder abandonar el nosocomio.

‘Salí del hospital, me vestí de corto y me fui directo a la plaza. Cuando llegué ahí estaba el doctor y se sorprendió de verme. Me volvió a decir que no podía torear y es que llegué muy débil. Se notaba’, reconoce Romero.

‘Le hablaron a una ambulancia para que me llevara de nueva cuenta al hospital. Mientras llegaba comencé a vomitar bastante algo que de alguna manera me refrescó. Me inyectaron analgésicos y en cuanto arribó la ambulancia me sentía mejor. Pero me iban a llevar. Les dije a los de la ambulancia que me pusieran otra inyección, una que me permitiera bloquear el dolor media hora para torear y los convencí. Fue así como regresé y les dije que quería torear. Aceptaron y lidié el toro de Tenexac. Durante la lidia me sentí bien, pero en cuanto concluí volvieron los dolores, comencé a sentirme mal y eso me trajo de vuelta al hospital’, señala.

Finalmente, el enrazado matador de toros reconoce que: ‘Lo que me hizo torear es la vergüenza torera. No podía venir desde tan lejos y no torear. Ahora mismo estoy a la espera de que me practiquen algunos estudios para determinar qué pasó’.

Tras escuchar las palabras de Antonio Romero sólo queda preguntar: ¿De qué están hechos los toreros?