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Entrega y oreja para Luis David Adame, en San Sebastián, España

Entrega y oreja para Luis David Adame, en San Sebastián, España

*Al primer astado de su lote le dio la lidia adecuada para terminar por obtener el valioso trofeo auricular

SAN SEBASTIÁN, España.- Juan Leal, Román y Luis David Adame era la terna joven que trenzaba el paseíllo en la plaza de toros de San Sebastián dentro de su Semana Grande. Se lidiaba este viernes un encierro de Torrealta para el festejo.

Al primero de Torrealta le sobraba la calidad, pero no la fuerza y había que tener mucho pulso para convertir las arrancadas en oro, y lo tuvo Juan Leal, que supo templarle la condición al animal desde el inicio. De rodillas primero, buscando las inercias más tarde y en las distancias cortas finalmente, el francés firmó una lidia inteligente que sólo el descabello y la presidencia dejaron sin premio. Vuelta al ruedo.

Con el mansurrón segundo pudo sentirse Román al natural, por donde llegaron los momentos más bellos de una faena que le va haciendo coger cada vez más ritmo. Ovación.

Anduvo aseado y soltando los nervios Luis David en un quite por lopecinas al tercero, pero fue con la muleta con la que consiguió pasear una oreja en Illumbe. Captó con rapidez el secreto de amarrarle la cara al piso al jabonero y así logro que se entregase en las tandas, debido a la calidad que atesoraba. Oreja.

Al cuarto le echó el resto un Juan Leal que tiene fama de valeroso, pero demostró aquí medir también muy bien los tiempos y los ajustes. Entregado siempre, supo imponerse a un toro que nunca se definió como entregado e invadirle el espacio donde los animales no perdonan. Con sinceridad, sin ningún aspaviento ni alarde. Por eso conquistó Illumbe, que lo premió con una oreja y dos vueltas al ruedo.

La faena al quinto de Román, sin embargo, no trascendió como hubiera querido el valenciano, debido en parte a la falta de raza del animal de Torrealta que le cupo en suerte. Y eso que había mostrado codicia y hasta cierta boyantía en los primeros tercios, pero se afogonó nada más que Román le impuso su muleta. Hubo manoletinas, hubo ajuste y hubo intención, pero solo por la parte del torero, que recibió una calurosa ovación tras fallar con la espada.

El sexto fue un acto sin historia, dada la falta de emoción de un toro vulgar y sin sustancia que le dejó andar a Luis David, pero nunca dijo nada. Palmas.

DATO

Bueno fue el regreso de Luis David Adame al coso guipuzcoano de Illumbe para mantenerse en el gusto de la afición de San Sebastián.