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Impone Gilio la mente sobre el cuerpo

Impone Gilio la mente sobre el cuerpo

A sus 20 años de edad, el lagunero Arturo Gilio tiene perfectamente decidido qué quiere ser en la vida. Su arraigada vocación de torero le ha llevado a aprovechar a cabalidad la época sanitaria que vive el país.

Aunque debido al coronavirus las fronteras se cerraron y no pudo viajar a España para realizar una campaña que en el papel se antojaba importante, con una actuación en la Real Maestranza de Sevilla incluida, aquí en nuestro país ha tenido oportunidad de lidiar alrededor de cuarenta toros, todos con más de media tonelada de peso, lo que representaría veinte festejos en el formato tradicional de seis bureles y tres toreros.

Sobre la intensa preparación a la que se somete, señala: ‘Me ha venido muy bien, no sólo físicamente sino también mental y espiritualmente. He tenido oportunidad de lidiar alrededor de cuarenta toros. No todos los he pasaportado a estoque, pero sí los he lidiado. Agradezco a todos los ganaderos que confían en mí y que me han abierto las puertas de sus fincas’, señala Gilio, quien de la cantidad de astados que ha lidiado durante la pandemia muchos han sido de encaste español.

Llama la atención que durante sus faenas camperas se juega la vida justo igual que en la plaza de toros, por lo que es habitual verle en la soledad de la cabaña brava pegar arrucinas de rodillas con el riesgo que conlleva hacerlo alejado de cualquier cuidad.

‘Hay que acostumbrar al cuerpo a hacerlo en el campo. La verdad me resulta más difícil hacerlo en el campo que en una plaza de toros, pero cuando lo hago es una gran satisfacción personal’, confiesa y agrega ‘el soñar que lo puedes hacer y llevarlo a la realidad es algo que te nutre interiormente’.

Los que conocen del tema, saben que no es fácil imponer la mente al cuerpo, pues siempre este último busca la comodidad, en tanto que los deseos de la mente suelen ser más difíciles de cumplir y cuando se logran la satisfacción es mayúscula.

‘No es fácil que se imponga la mente al cuerpo. Para lograrlo debes tener disciplina, ilusión y mucho respeto por lo que haces. Es buscar la manera de hacer evolucionar la mente. El ejercicio de torear es un ejercicio en sí mismo de la mente sobre el cuerpo. Si no estás bien de la mente no puedes torear’, apunta.

La vida ha sido generosa con Gilio Quintero quien podría ganarse el sustento con otras actividades menos arriesgadas, pero es precisamente el hecho de darle gusto a los requerimientos del alma sobre el físico que abraza la profesión de torero.

‘Soy torero por la satisfacción personal que esta actividad te da. Es una sensación espiritual y física indescriptible cuando burlas las acometidas de un toro bravo con un pedazo de tela. Sobreponerte al miedo, a tu condición de ser humano, es algo único’.

Asegura el lagunero, fanático de las palomitas de maíz con mantequilla, que lo que resta del año permanecerá en nuestro país con la ilusión de que el semáforo epidemiológico permita dar festejos de luces en las plazas de toros.

A pregunta expresa sobre si le gustaría actuar en la México este año, dice categórico: ‘Ese es el sueño de todos los toreros, por supuesto que sí. Ojalá se den las circunstancias y hubiera festejos. Yo estoy puesto para afrontar el compromiso’.