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JOSÉ LUIS ANGELINO y el momento de vestir de luces… SEDA, ORO E ILUSIONES

JOSÉ LUIS ANGELINO y el momento de vestir de luces… SEDA, ORO E ILUSIONES

 

Por Luis Miguel Martínez, corresponsal

 

TETLA, Tlaxcala.- El matador de toros José Luis Angelino, héroe de mil batallas y quien lleva en la geografía de su cuerpo las cicatrices de duras batallas, habla con gran pasión del ritual que significa vestirse de luces. Ese momento en que deja en la habitación del hotel al ser humano para dar paso al héroe, casi mitológico, que saldrá a enfrentar su destino.

Director de la Escuela Taurina de Tetla, Tlaxcala, asegura que vestir el traje de luces es uno de los anhelos más grandes que tienen todos los que algún día toman la decisión de incursionar en la profesión: ‘Vestirse de luces es vestirse de ilusiones y metas a conquistar’.

Profesional de tiempo completo, el poderoso diestro tlaxcalteca reconoce el decidido apoyo que ha recibido la Escuela Taurina de parte del Presidente Municipal de Tetla, Eleazar Molina, ‘sin él no sería posible la escuela taurina, ni la afición de nuevas generaciones en esta parte de la región’, tercia el diestro.

 

COSTOSA ILUSIÓN

La fiesta brava, además de tener hondas raíces culturales, es generadora de fuentes de empleo, de tal suerte que las empresas contrataran toreros y estos a su vez propician más trabajo. Uno de los rubros que se benefician con la tauromaquia es la sastrería en las que los toreros, además de adquirir trajes de luces compran muletas, capotes, estoques, ayudados, ropa campera y todo lo que requiere un torero para ejercer la profesión.

En promedio un matador de toros requiere de tres trajes al año, los cuales tienen un precio promedio de 150 mil pesos, lo que representa un gasto anual de 450 mil pesos por torero.

Casi medio millón de pesos por concepto de indumentaria.

Según estadísticas, hay alrededor del mundo 150 toreros que tienen actividad regular a lo largo del año, lo que representa una inversión anual, por todos ellos, aproximada de 67 millones 500 mil pesos. Los vestidos suelen confeccionarse tanto en México como en España, aunque en otros países del ‘mundo taurino’ también hay sastrerías especializadas.

 

EVOLUCIÓN

Quienes han atestiguado cómo se viste un torero dan cuenta del ambiente tan especial que se siente. Muchas de las veces cargado de gran tensión.

Antiguamente, hasta el siglo XVII, los trajes de torear se confeccionaban de ante o de otra piel de características similares, pero fueron evolucionando y desde entonces hasta hoy se elaboran con seda y se adornan con oro y plata.

Entrado el siglo XVIII comienzan a utilizarse los trajes que vamos conociendo, pero es gracias al pintor Francisco de Goya que se puede apreciar esa evolución. De hecho es que debido a los grabados del gran artista español, cuando los toreros utilizan ese tipo de trajes al festejo se le denomina ‘Goyesco’.

El matador  de toros tlaxcalteca, cuidando los protocolos de seguridad y ‘sana distancia’ comparte a detalle los grandes recuerdos que guarda el traje de torear verde, que orgulloso y pensativo, muestra a este reportero. Se arremolinan los recuerdos. Queda claro.

Es un terno que encierra para José Luis especial significado, porque lo usó en plazas como Las Ventas de Madrid, la Real Maestranza de Sevilla y la Plaza México. Fue su primer vestido de torear que se mandó a hacer como profesional y ganado ya dinero como torero, pero también con el que recibió su ‘bautizo de sangre’ es decir su primera cornada.

 

DE ABAJO PARA ARRIBA

‘Siempre será de abajo hacia arriba como se viste uno. Costumbre natural de los toreros’, dice Angelino.

El vestido se compone de zapatillas, medias, taleguilla, camisola con escarolas, corbatín, chaleco, faja y casaquilla. Desde luego algunos accesorios imprescindibles para salir al ruedo son el añadido, que simula la antigua coleta natural, la montera (que es alusión a un tocado o sombrero) y el capote de paseo.

Impresiona la dureza del traje de luces. No es para menos pues debe soportar el peso de los metales. También llama la atención la cantidad de botones que lleva la taleguilla, así como el peso de los mismos. Cuando uno tiene oportunidad de tocar y cargar un traje de luces se imagina la fortaleza que debe tener el toro, que rompe este traje como si de una bolsa de papel se tratara.

 

‘COSTILLARES’

La historia señala que fue el diestro Joaquín Rodríguez ‘Costillares’, el primero que se preocupó en diseñar los vestidos de torear.

Al torero Cayetano Sanz se deben algunas innovaciones importantes en la ropa de torear como aplicaciones y adornos muy estilo barroco. En la tradición y cultura taurina, sólo los matadores de toros y los picadores pueden vestir de luces por la importancia de su labor. La del matador de toros es clara para el más nuevo de los aficionados.

Sin embargo, la incomprendida suerte de varas, no. Además de la importancia práctica de descongestionar al toro bravo, el hecho que permite a los varilargueros usar los áureos bordados es en agradecimiento, porque la historia del toreo tiene sus orígenes precisamente en valientes hombres a caballo lanceando al toro bravo.

Poca ropa tiene tanta historia, tradición y valores, además del económico, como un traje de luces.