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La dehesa de La Estancia defiende el concepto de bravura 

La dehesa de La Estancia defiende el concepto de bravura 

*Durante la pandemia pudo lidiar en Guadalajara y Juriquilla, además de vender sangre, sementales, algo de vacas puras y con ello medio se defendió

ADIEL ARMANDO BOLIO 

Una de las ganaderías de reses bravas del país que llevó a buen puerto toda su travesía a lo largo de 2020 y en lo que va hasta ahora del año nuevo es la de La Estancia y quien nos da fe de ello es el matador de toros Alejandro Martínez Vértiz Barbachano, hijo de los propietarios de la citada dehesa y quien ha sido fundamental de las decisiones que se toman para el avance y beneficio de la hacienda y que, gracias a ello, reiteramos, es que ha librado de alguna manera su ejercicio durante el año que apenas concluyó.

La Estancia, fundada hace 54 años como La Providencia en el estado de Tlaxcala, es una afamada ganadería que, tras pasar su ubicación en 1975 a Puebla y que, desde 1993 adquiere su actual nombre y está enclavada definitivamente en el rancho San Juan, situado en el municipio de San Luis de la Paz, Guanajuato, tiene divisa en blanco, azul rey y rosa, y es propiedad de don Alejandro Martínez Vértiz Riquelme y doña Gloria Barbachano de Martínez Vértiz.

Así que, sobre ese meticuloso y escrupuloso navegar de la dehesa de La Estancia en las “turbias aguas” de 2020, el diestro ganadero Martínez Vértiz nos comentó:

“En efecto, fue un año difícil para todos los ganaderos, para los toreros, para todo el mundo, pero en el aspecto relacionado al campo bravo tuvimos la suerte de alcanzar a lidiar en febrero en Guadalajara, además de hacerlo en Juriquilla, así como vender sangre, sementales, algo de vacas puras y con ello medio nos pudimos defender. Y en este 2021, a reserva de esperar que las cosas vayan cambiando, imaginamos que, por lo pronto, seguiremos en las mismas, tratando de sobrevivir para salir avante en esta tan complicada época que nos ha tocado vivir”.

Finalmente, el espada y criador de reses bravas apuntó que en el producto final de su trabajo en el campo es el que se tiene que ver en los cosos, es decir, un toro bien hecho, de evidente trapío y, sobre todo, que muestre claramente su bravura y codicia tanto en el caballo como en su juego en el ruedo.

Sin duda, La Estancia es una ganadería que gusta de la crianza de reses para la lidia que mantenga su bravura natural, calidad y nobleza en su embestida, lo cual se refleja desde sus labores de tienta en la que se inclina por probar sus vacas con ejemplar presencia y como resultado ahí está el ganado que envía a todas las plazas de la geografía taurina del país.

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