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La empresa de CEDRAL da la cara de forma decidida por la población local en pandemia de covid-19

La empresa de CEDRAL da la cara de forma decidida por la población local en pandemia de covid-19

Una extraordinaria iniciativa es la que presentará en breve el empresario de la plaza potosina de Cedral, Manuel Azcona Segovia, quien de su bolsillo pagará recibos de luz y agua a las familias más necesitadas del municipio.

La mecánica sobre cómo funcionará la está dando a conocer ahora mismo en conferencia de prensa allá en Cedral, San Luis Potosí.

Hace unos días, el joven promotor fue visto en el Hospital General de Matehuala, donde entregó insumos médicos. Días antes realizó algo similar en la Clínica 14 del Seguro Social.

El año pasado, con el ‘Cañonazo’ que montó en el coso de Cedral, tuvo oportunidad de juntar el dinero con el que habría de realizar algunas adecuaciones a la plaza, sin embargo, por la crisis sanitaria esa cifra será destinada para algo más importante: ‘Las adecuaciones tendrán que esperar. Creo que ahora mismo, más allá de ser taurinos o no, los que podemos hacerlo, debemos ayudar a los que no tienen’.

‘La iniciativa de ayudar a pagar los recibos de luz y agua es porque primero no son elevados, te hablo de un rango de 80 o 90 pesos. Estoy seguro que muchos ese dinero se lo gastan en una cajetilla de cigarros y un refresco, pero para muchas familias, aquí en Cedral, es dinero que representa comida para varios días’, señala.

‘Además, al liquidar esos recibos entra dinero al municipio, lo que reditúa en cosas de beneficio para la comunidad’, agrega.

 

UNA ANÉCDOTA

El joven empresario tiene empatía con las personas de escasos recursos, porque alguna ocasión vivió en carne propia, durante dos semanas, lo que es no tener techo, comida y dinero.

Fue en su adolescencia. Buscó fortuna para ingresar a las Grandes Ligas de beisbol en los Estados Unidos. Por azares del destino, donde se solía alojar cerró sus puertas. Cuando regresó de los entrenamientos, muy lejos de ahí, encontró su ropa afuera. Hoy lo recuerda con nostalgia y enorme agradecimiento porque forjó su carácter: ‘Viví dos semanas en una gasolinería. En una banca, bajo un techo que hacia funciones de cochera. Te curtes a fuerzas. Puedo decirte que yo sé lo que es dormirte con hambre. Por eso es que si la vida te lo permite y puedes ayudar, con gusto lo haces. Las mejoras a la plaza se harán después’.

Posteriormente, cuando el equipo al que pertenecía se enteró de su situación le abrieron las puertas de la Academia donde viviría para más tarde ingresar a la universidad. Aunque parecía que su futuro estaría en el beisbol de Gran Carpa, el destino le tendría deparados otros caminos… Los del ‘Arte de Cúchares’ y el altruismo.