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Lea Vicens, entre amenazas de muerte

Lea Vicens, entre amenazas de muerte

La rejoneadora francesa Lea Vicens entrena fuerte en el campo bravo andaluz, a la espera que pronto pase la crisis sanitaria y pueda volver a torear: ‘En esta época debería estar toreando, pero parece que el invierno se hubiese prolongado. Me considero una privilegiada. Tengo la suerte de no vivir ese confinamiento tan brutal de la mayoría de los ciudadanos urbanos. Aquí sigo mi ritmo, con dedicación absoluta a mis caballos’.

La caballista gala, primera rejoneadora francesa en salir a hombros de Las Ventas de Madrid, confiesa, en entrevista para el reconocido diario español ABC, que constantemente sufre amenazas de muerte debido a su profesión: ‘En algunas reuniones he tenido la sensación de que ser torero es como ser un extraterrestre. Además, estoy conviviendo a diario con amenazas de muerte de antitaurinos, con insultos en redes, con hackeo de cuentas. Para mí, eso es una forma de terrorismo’.

‘En Francia me pusieron escolta policial, que me seguía a todas partes. Mi familia y yo recibimos amenazas terribles de muerte y denuncié a un antitaurino que me acusaba de torturadora y asesina. Eso no se puede consentir’.

Confiesa también que al interior de la fiesta brava no ha sentido que exista ‘machismo’, pero reconoce: ‘Las únicas veces que he sentido, digamos, tristeza por ser mujer ha sido al leer alguna prensa taurina, con frases peyorativas. Pero siempre me he sentido torero. A mí el toro no me ve como hombre ni como mujer, no entiende de sexo’.

ES BIÓLOGA

Licenciada en biología, la caballista habla también de la crisis sanitaria por covid-19: ‘Confío en los genios de este siglo, aunque hasta que no se encuentre una vacuna debemos protegernos y proteger a los demás’.

La guapa amazona retoma el tema de la crisis económica, pues considera que no sólo afecta al toreo de a pie, sino también a caballo: ‘Nosotros también llenamos plazas, también existimos. Y en el rejoneo hay gastos que no se pueden rebajar: los animales necesitan cuidados diarios, comida, higiene. Criar un caballo cuesta quince euros al día –hay que multiplicarlo por una cuadra de veinte– y eso sin contar con el personal. En temporada, tengo quince personas trabajando; ahora, solo cinco. De todos modos, no me gusta llorar y busco soluciones. De manera paralela a mi profesión, he creado un proyecto turístico en mi finca de Hinojos’.

Sobre la actitud discriminatoria del Gobierno Español hacia la tauromaquia, comenta: ‘Hemos ganado un primer paso con el hecho de que el ministro de cultura José Manuel Rodríguez Uribes haya incluido al mundo del toro dentro de la cultura y estamos a la espera de medidas concretas. El Ministerio de Cultura debe darnos el lugar que nos corresponde, sin discriminaciones ni complejos, sin tanto miedo a nombrar a los toreros. Exigimos igualdad y nuestros derechos, como el resto de industrias culturales. Que nos consideren gente normal y no ciudadanos de segunda’.