MOROLEON: Todos a hombros

Fotos: Cortesía Prensa Silveti

MOROLEÓN, Guanajuato.- Una gran corrida de toros fue la que se llevó a cabo en la Plaza Alberto Balderas, que de manera simbólica por esta ocasión se llamó Plaza Alma Barragán, en recuerdo a la política guanajuatense, que fue arteramente asesinada por el crimen organizado, durante un acto de campaña.

Al término del festejo, los cuatro protagonistas del cartel compartieron la salida a hombros.

El coso registró un lleno para presenciar la lidia de seis toros de La Punta y dos novillos de Pablo Moreno, bien presentados y buenos en términos generales.

Abrió y cerró plaza el rejoneador sin alternativa Tarik Othón, quien en su primero toreó bien, pero mató mal por lo que todo quedó en silencio.

Con el que cerró plaza remontó la cuesta y cortó dos merecidos trofeos.

Los Forcados de Mazatlán lucieron en las dos pegas que llevaron a cabo.

En la lidia a pie, el hispano Antonio Ferrera, oreja y dos orejas.

Ante su primero, el mexiquense Ernesto Javier ‘Calita’ cuajó una faena emocionante por ambos lados en la que aprovechó la extraordinaria clase del astado al que templó por derechazos y naturales. Tras pinchazo y estocada entera el juez le otorgó un trofeo.

‘Rebujito’ llevó por nombre el segundo del lote de ‘Calita’, quien brindó el trasteo a la matadora de toros en retiro Cristina Sánchez.

El diestro de Tlanepantla se inspiró para pergeñar poderosos derechazos y largos naturales, que rubricó con la toledana para recibir las dos orejas.

El cuarto de la función fue un bonito astado colorado, que correspondió al torero de la tierra Diego Silveti se recreó en su particular toreo de capa, que emociona fuerte en los tendidos. Durante la faena de muleta hubo un pequeño apagón en el sistema de iluminación, lo que le permitió al burel tomar un respiro.

Cuando volvió la luz, Diego Silveti se dio a la tarea de deletrear el toreo por el lado izquierdo, con la mano baja y la figura erguida. Una faena profunda que remató con estatuarios y un estoconazo hasta los gavilanes. A petición popular la autoridad otorgó las dos orejas.

El segundo del lote de Diego fue el más pesado del encierro, toro sin fijeza, pero noble al que el guanajuatense toreó  por ajustadas y dramáticas gaoneras. Con la muleta se recreó por ambos lados hasta que el burel se aplomó. Tras certero espadazo recibió un apéndice.

Al término del festejo, los cuatro toreros salieron a hombros.

La actividad en la Feria de Moroleón continuará este domingo con las actuaciones del español Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’, Jerónimo en su campaña de despedida y Joselito Adame, con toros de Campo Hermoso.