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PICADORES de ORO; Acosta, González y Martínez celebran 50 años de su examen profesional

PICADORES de ORO; Acosta, González y Martínez celebran 50 años de su examen profesional

Dicen que cincuenta años no son nada. Hace medio siglo, tres chavales se examinaron como varilargueros para pertenecer a la Unión Mexicana de Picadores y Banderilleros (UMPB). Los tres, cada uno en distintas plazas, aprobaron. Con el paso del tiempo sus carreras despuntaron y llegaron a colocarse dentro de la elite de la especialidad. Sus nombres, por estricto orden de examen: Alejandro Martínez González, Benigno González Carmona ‘Benny Carmona’ y Efrén Acosta Baray.

Hogaño, en el retiro, estos tres grandes varilargueros se reunieron para celebrar medio siglo de aquel examen que marcó sus vidas para siempre. Martínez se probó el uno de marzo en Monterrey, Acosta hizo lo propio el día 6 en Morelia y González fue puesto a prueba el día 7 en Querétaro. El año, 1969.

Durante la reunión, estos tres personajes intercambiaron comentarios y experiencias.

‘Todo, no sólo la tauromaquia ha cambiado mucho. En el tema netamente taurino, antes, cuando empezamos en esto, el toro era diferente. Era más fiero. Eran bureles a los que se les alimentaba únicamente con maíz molido y salían con una fuerza y una energía tremendas’, recuerda Acosta.

‘El toro de antes era más fiero. Poco a poco ha ido cambiando a petición de los toreros. Es claro que cuando salta al ruedo un toro bravo, serio, que impone miedo y respeto, los aficionados siguen con atención todo lo que sucede en la arena. El toro es y seguirá siendo el eje del espectáculo’, señala  Acosta Baray, quien sumó importantes reconocimientos nacionales e internacionales.

Justo como los matadores de toros, en aquellas épocas los varilargueros tenían que luchar desde ‘cero’ para abrirse paso en la profesión y aprovechaban cualquier resquicio para subirse al caballo y picar: ‘Antes de ingresar a la UMPB te fogueabas donde se podía. En mi caso me ofrecía para picar festivales de aficionados prácticos, también me iba a las ganaderías a pedir las tres. Así te abres paso hasta que después, si tienes cualidades, llega la anhelada oportunidad del examen profesional’, recuerda Efrén, a quien cariñosamente se le conoce como ‘El Loco’.

‘El primer festival que piqué fue en 1955. Un festejo que organizó Rubén Aguirre, quien llegó a vestir de luces y quien sería mejor conocido como El Profesor Girafales’, recuerda el picador, que sumó 41 años como torero de a caballo ‘incluidos mis años de aspirante’, tercia.

Reconoce Efrén que arriba del caballo ‘se pasa miedo. Sin embargo, es diferente el miedo al pavor, el primero lo dominas; el segundo te domina a ti y es cuando no puedes hacer las cosas’.

Confiesa ‘El Loco’ que sí ha sentido miedo y mucho: ‘Como aquella tarde del 21 de julio de 2000 en Valencia, cuando el toro me tumbó y me dejó  para el arrastre’. Aquel día, tras el dramático momento valenciano, a Efrén lo incorporaron las asistencias. Iba maltrecho, semi conmocionado. Pero en un segundo volvió en sí y en el acto se volvió a subir al caballo. Hizo que colocaran al toro de largo, que de tan bravo se volvió a arrancar desde muy lejos y ‘El Loco’, más cuerdo que todos, le pegó un soberbio puyazo que al día de hoy hace que quienes atestiguaron aquel momento, lo platiquen con tal intensidad como si lo estuvieran viendo en vivo.

Y si el gran Efrén Acosta Baray logró gestas como la del coso valenciano, sus compañeros, los no menos grandes Alejandro Martínez González y Benny González Carmona también escribieron con letras doradas grandes pasajes de la tauromaquia.

Dicen que recordar es volver a vivir y ayer, estos tres inconmensurables toreros, vibraron y se emocionaron justo como lo hacían cualquier día de corrida.