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Recibe Soto la vacuna 67; platica las desgarradoras historias que vive a diario

Recibe Soto la vacuna 67; platica las desgarradoras historias que vive a diario

El matador de toros Arturo Soto recibió la vacuna contra el covid-19, porque además de su carrera taurina se desempeña como profesional de la salud en el primer frente de batalla. Todos los días, en el hospital central de Pemex apoya de cerca al personal médico.

‘Hacemos de todo. Camilleros, asistentes, de todo. Falta personal, son jornadas muy duras’, comenta el diestro.

En primera persona, Soto vive todos los días el drama humano generado por el coronavirus. ‘Desafortunadamente se me han muerto pacientes en las manos; me ha tocado ver a otros despedirse por videollamada de sus seres queridos y partir casi en el acto. Es muy dramático’, confiesa.

Del otro lado de la moneda, Soto también ha recibido el agradecimiento de personas que salvan la vida o de los familiares que agradecen los cuidados que brindan a los pacientes.

Al salir del hospital, todos los días un nuevo drama inicia para el torero, que vive con su familia. ‘Me tengo que someter a un proceso de desinfección muy estricto. No podría permitirme contagiar a mi familia’, reconoce.

Sobre la vacuna contra el coronavirus que recibió, apunta: ‘Ahora mismo tengo en el brazo las molestias propias de cualquier vacuna, pero nada más. Me dijeron que la que me pusieron fue la vacuna número 67 de las primeras que llegaron al país’.

Sobre su carrera taurina, Arturo Soto está contento porque confía en que tendrá fortuna en el Serial México Busca un Torero. ‘Pero primero deberá pasar la pandemia’.

INTRANSFERIBLE

El padre del matador de toros Arturo Soto, al igual que él, trabaja en un hospital destinado a la lucha contra el covid-19. Sin embargo, su progenitor no fue seleccionado para ser inoculado.

El torero intentó por todos los medios que la vacuna que le pondrían a él se la colocaran a su papá: ‘Pero fue imposible. Todo está muy bien protocolizado, no es sencillo. El mismo ejército interviene para que todo se haga como está estipulado. La vacuna es intransferible’.

‘En cuanto me dieron la noticia que me pondrían una de las primeras vacunas rompí en llanto. Son muchas emociones encontradas. Pensé en mi familia, en los casos que he visto en el hospital, en muchas cosas. Intenté por todos los medios que esa vacuna se la pusieran a mi padre, pero no se puede. Así son las reglas y hay que cumplirlas. En lo personal estoy muy contento y aunque no bajaré la guardia me da mayor seguridad para seguir trabajando en el hospital’.