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SAN ROMÁN es adicto a la adrenalina

SAN ROMÁN es adicto a la adrenalina

Adicto a la adrenalina, así podría definirse al todavía novillero Diego San Román, quien el domingo tomará la alternativa en la Plaza México, de manos de Antonio Ferrera, y los testimonios de José Antonio ‘Morante de la Puebla’ y Diego Silveti, con toros de Fernando de la Mora y Bernaldo de Quirós.

Este año antes de regresar de España, donde se forjó como torero, sumó cuatro novilladas. Sin embargo, además de que tuvo oportunidad de participar en muchos tentaderos, de agosto hasta hace unas semanas, tras su vuelta, mató alrededor de treinta toros en la prestigiada ganadería hispana de Zalduendo.

Aunque apenas debutó en 2018 y ha tenido que afrontar la crisis sanitaria, el queretano llegará a un doctorado de lujo, pero no ha sido gratis porque Diego se pone en terrenos inverosímiles. En algunos videos se aprecia la temeridad del futuro ‘toricantano’ (‘Misacantano’ es quien se ordena sacerdote y oficia misa por primera vez), que toca y se recarga con los muslos en los diamantes de sus enemigos, lo que pone a la afición al filo de la butaca.

 

MANTENERSE

Sabe que para abrirse paso ‘como la espuma’ como lo hizo en su etapa novilleril deberá mantener los pies ‘en el terreno donde quema’.

‘Esa es mi propuesta taurina. Así es como me gusta torear. De otra forma no sería yo y todo lo que haría sería falso’, señala el torero, luego de lidiar a puerta cerrada cuatro astados en El Salitrillo.

Confiesa que ‘claro que siento miedo, pero es más una sensación de emoción indescriptible es adrenalina y algo que te hierve por dentro’.

San Román, antes de abrazar la carrera de torero fue piloto de motocross actividad en la que logró importantes reconocimientos, pero también sufrió una dura lesión en la clavícula.

Franco y transparente reconoce que ‘se pasa más aceite’ en una carrera de motociclismo, que delante de un toro de más de media tonelada.

‘En las motos se pasan más fatigas, porque no sólo dependes de ti, sino que aquí compites con muchos pilotos y debes ir al pendiente de ellos al tiempo de aumentar la velocidad. En la tauromaquia dependes de ti y tus habilidades. Claro que también del toro, pero es distinto’, agrega.

 

CONTRADICTORIO

Resulta paradójico que en el motociclismo la velocidad sea lo primordial, mientras que en el toreo la lentitud es ‘virtud suprema’. ‘He pensado eso. De hecho, al principio me costó frenar el ímpetu y hacía las cosas rápidas. Pero poco a poco me asenté y ahora comprendo que el toreo lento, además de que emociona al público alarga esa adrenalina y esa emoción de peligro’, confiesa.

‘El toreo, antes que orejas es emoción’, dice categórico San Román, quien de mantener el paso que mostró en España, aquí también pondrá al público ‘al filo de la butaca’.

Diego San Román concluirá su preparación hoy en la ganadería de Jaral de Peñas, donde le esperan un par de serios y astifinos astados.

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