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Ser médico de plaza tiene mucho mérito

Ser médico de plaza tiene mucho mérito

Foto: Sergio Espinosa

* El cirujano general admite que para estar en el servicio médico de plaza antes hay que ser aficionado taurino

Una de las actividades más importantes dentro del ambiente taurino, cuando se requiere, es la traumatología taurina, la única profesión a la que se le desea que no trabaje en días de corrida, novillada o festival. Es por ello que logramos platicar con el cirujano general David Martínez, actual jefe de los servicios médicos de las plazas de toros en Aguascalientes para que nos hablara de esta nada fácil especialidad.

Primero, para ser médico taurino, se tiene que ser aficionado ¿cierto?

“Así es. Eso es lo primero. Recuerdo cuando en 1996  doctor Enrique González Careaga me preguntó que si me gustaba la Fiesta Brava y le contesté que sí. Entonces me invitaron al servicio de plaza, yo era poco entendido en ello, pero poco a poco fui adquiriendo algo de conocimiento porque no se sabe todo, pero si es cierto que te envuelve y de alguna u otra forma te da el ‘mal de montera’. Posteriormente, si es difícil no querer a la fiesta y por ende que te guste el trabajo de médico de plaza”.

Cuándo entró entonces de lleno al cuerpo médico?

“Es como en todo. Empecé desde abajo y luego va uno ascendiendo hasta que se tiene la oportunidad de ejercer. Yo veía el trabajo de varios doctores de hace tiempo y así fui asimilando para empezar a actuar no sólo en la plaza de toros sino en jornadas médicas, presenté un trabajo en un Congreso en Zacatecas sobre una cornada que le dieron al matador César Pastor en una tienta y ahora cada año estamos presentando en dichas jornadas”.

¿Qué pasa con un cirujano general que por vez primera se enfrenta a una herida por asta de toro?

“Es diferente, sobre todo porque tienes que conocer las trayectorias, el mecanismo de lesión, la fuerza que aplica el toro para dar la cornada, todo eso es importante. Conocí al doctor Xavier Campos Licastro y el subrayaba que al torero había que abrirlo, explorarlo y evitar las incisiones pequeñas que hacemos día a día. Al torero se le tiene que abrir para saber de la magnitud de la herida”.

DATO

Fue en 1996 cuando el cirujano general David Martínez fue invitado por el doctor Enrique González Careaga para que se adhiriera al cuerpo especializado taurino.