Fallaron los toros de Garcigrande en el marco del festejo celebrado en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en el marco de la Feria de Abril.
El coso, ubicado a un costado del río Guadalquivir registró dos tercios de entrada en tarde calor seco y sofocante.
Los ejemplares de Garcigrande, decepcionantes en general por hechuras y juego, con un toro, el segundo, de presencia justa y con una gran clase en la muleta.
Cayetano Rivera, silencio en ambos; el triunfador de la tarde fue Emilio de Justo, oreja y al tercio; Ginés Marín, al tercio y vuelta al ruedo.
El triunfador de la tarde fue Emilio de Justo, aunque también Ginés Marín escapó con el crédito aumentado.
Le tocó en suerte a Emilio el mejor, o único, toro de la tarde. El susodicho ‘Azafrán’ estuvo a punto de ver el pañuelo verde del indulto, pero el juez de plaza en turno José Luque tuvo la santa paciencia de no acceder a los peticionarios de devolución y bien que se le agradeció. Justo de trapío y sin fuerza, en el haber de Emilio de Justo hay que destacar cómo lo fue metiendo en el engaño hasta dar con un fondo de bravura que recordó el de algunos antepasados suyos. No es que llegase a la clase de aquel ‘Orgullito’ que indultó Julián López ‘El Juli’ hace seis años, pero fue un gran colaborador de un torero que se muestra totalmente recuperado de su calvario.
Fue una faena muy meritoria y que le valió una de sus orejas tras formidable estocada. En el quinto estuvo a punto de sumar algún trofeo más, pero su buena labor con ‘Tutoro’, castaño y muy serio, no obtuvo recompensa por lo pronto que el toro se apagó. También la tardanza en doblar y que lo levantara el puntillero influyó en la falta de trofeos.
Al término del festejo, el triunfador del festejo sevillano aseguró que: ‘La verdad que estoy feliz de estar en esta plaza, que es el palacio de los toreros y es una plaza donde se disfruta, donde me siento muy comprendido y a gusto, ha sido una faena bonita. El toro ha tenido clase y calidad y creo que la faena ha tenido dos partes, una de afianzarlo y otra de dejársela puesta, apretarlo y exigirle, y el toro ha respondido’.



