Columna Alternativa: Lanza verdades Lanzagorta

Lanza verdades Lanzagorta

Gustavo Mares

 

Muchas horas gastan los profesionales taurinos para encontrar el camino que devuelva a la tauromaquia mexicana la grandeza que paulatinamente ha perdido. Si el verbo ‘taurinear’ existiera su definición sería más o menos así: ‘Reunión de profesionales taurinos que durante horas hablan y hablan, dicen y proponen, pero al final del día todo queda en palabras que el viento se lleva’.

Afortunadamente, hay quienes tienen la capacidad de ver ‘los toros desde la barrera’ y su percepción es muy distinta a los que están en la arena y frente al toro. Son claridosos y dicen las cosas como son.

Hace algunos días, navegando en la red, encontré un podcast del ‘Boletín Taurino La Puya’ en el que sus integrantes platicaron con el reconocido periodista Alfonso Lanzagorta, uno de los hombres que más saben de béisbol y del mundo de los caballos.

Hombre culto, Lanzagorta envuelve con su plática, porque es muy profunda, pero coloquial. Por eso es uno de los grandes del micrófono, puesto que temas difíciles él los hace ver sencillos. Algo así como ver jugar al tenis a Novak Djokovic y Rafael Nadal.

Dueño de una privilegiada memoria recordó su primer acercamiento con la tauromaquia, en el lejano año de 1983, cuando debutó como becerrista el español Juan Pedro Galán.

Y después habló de temas de mayor profundidad. Hace veinte años en la Plaza México a los toros les pegaban tres puyazos y eran pocos para la bravura; hoy apenas los rozan, compartió Alfonso Lanzagorta, quien hace poco publicó el libro ‘Béisbol con Muchas Pelotas’, una obra que vale la pena leer.

Durante la charla puso el dedo en la llaga y habló del radical cambio que experimentó la fiesta brava de nuestro país, luego de la grave cornada que sufriera Manolo Martínez en la Plaza México, donde casi pierde la vida, tras la cornada que le infirió ‘Borrachón’ de San Mateo. La nueva generación quizá no lo sabe, pero tras la reaparición del norteño cambió para siempre la presencia del toro mexicano.

Aunque la tauromaquia no es su fuente sí es un espectáculo que le gusta, aunque fiel a su estilo no practica la terrible coba y dice lo que piensa. Incluso habla con gran propiedad de la fiesta más allá de nuestras fronteras y recuerda aquel terrible caso en el que la ganadería de Miura se vio envuelta en un fraude por despuntado.

Subraya que el eje fundamental del toreo es ‘Su Majestad’, el de negro. No hay más, aunque no es ajeno a la modernidad y considera  que hay que adaptarse a los tiempos que corren. 

Ve con agrado que las empresas busquen nuevas fórmulas para atraer a las nuevas generaciones de aficionados.Recuerda  que una de las razones para haber construido la Plaza México, en aquel lejano año de 1946, obedecía a la gran cantidad de aficionados a la tauromaquia. Pero los tiempos cambian y hoy hay más cemento que público en muchos escenarios. 

Urge Lanzagorta a que los profesionales del toreo practiquen la autocrítica sincera.

La entrevista dura casi una hora y los temas que toca el abogado de profesión son abundantes. Vale la pena dedicarle tiempo.

Toros bravos y la renovación de aficionados son el punto medular para la preservación de esta manifestación cultural.

Alfonso Lanzagorta es un hombre culto y de amplia experiencia en los medios de comunicación. Experto reconocido en béisbol y caballos.

Y hay que decirlo, para ‘fortuna’ de muchos improvisados que están incrustados en la tauromaquia: Lanzagorta se decantó por el béisbol y los caballos. Lástima, porque hogaño hacen falta juicios sensatos como los del maestro Lanzagorta.

Vale la pena escuchar la entrevista completa. Sin tanto rollo pega un ‘puyazo en todo lo alto?

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Tiene credibilidad un medio de comunicación en el que no hay un solo responsable de edición?