José Antonio González ‘Chilolín’
Por Gustavo Mares
Hace ya algunos años, el matador de toros en el retiro José Antonio González ‘Chilolín’ era uno de los más grandes promotores de la tauromaquia en los pueblos. La élite periodística del momento llamaba despectivamente a ese tipo de festejos ‘chiloladas’.
Un día a este reportero le tocó cubrir una conferencia de prensa de este promotor. Anunciaría un mano a mano en un pueblo del Estado de México. La reunión con los medios se llevó a cabo en el restaurante El Taquito de las calles de Holbein, cerca de la México. Por cierto, ese restaurante dejó de existir hace años y su casa matriz, en la calle del Carmen en el centro histórico, vivirá el mismo destino. Pero esa es otra historia.
Aquel día, el feudo del gran restaurantero Marcos Guillén lució una decoración sui géneris en la que predominaron los coloridos adornos hechos con papel picado. Por unas horas el restaurante de la colonia Nochebuena se convirtió en una de las tantas calles del municipio mexiquense.
El cartel, entiéndase el diseño, causó escozor entre los puristas. Actuarían en mano a mano Manuel Capetillo y Jorge de Jesús ‘El Glison’. ‘Señoritas, vengan a ver al actor de telenovelas enfrentarse a un toro bravo ¿saldrá vivo?’, rezaban algunos de los afiches.
Otros tantos pósters tenían el texto y la respectiva fotografía: ‘Caballero emociónese con el valor desmedido del Glison’.
Los puristas siempre criticaron al ‘Chilolín’, quien continuó como empresario hasta que un día llegó a la Plaza de Toros México. Lo hizo en sociedad con el también torero en retiro Curro Leal.
Muchos auguraban un fracaso, pero ocurrió lo contrario. La razón: José Antonio González siempre se involucró en todo lo que conlleva un festejo taurino. Aún al frente de la plaza grande ‘Chilolín’ en persona iba a las ganaderías a seleccionar toros y verificar el embarque. Y en las combinaciones solía darle a la afición lo que pedía, porque él era parte de ese núcleo. No era ajeno, no estaba en una ‘burbuja’..
Logros tuvo muchos. Quizá los dos más significativos fue la implantación de la Corrida de Las Luces en Huamantla, justo en el marco de la ‘Noche que Nadie Duerme’; y otro, fue la resurrección de ‘El Pana’, a quien siempre le habían programado con ganado duro. Pero el promotor, con un gran bagaje en los pueblos, sabía que esa fórmula era equivocada y en la que sería la tarde de su adiós lo programó con un serio y astifino encierro de Garfias, ganadería de postín. La que sería su última tarde fue el renacer del veterano torero.
Desafortunadamente esos tiempos ya no existen y ahora las empresas se conforman con hacer carteles a diestra y siniestra para anunciarlos a través de las redes sociales.
Hacer una conferencia de prensa no es un gasto. Es una inversión.
Si los protagonistas de un evento no le dan seriedad a lo que hacen, nadie más lo hará.
La semana pasada, la actual empresa del coso grande dio a conocer los carteles de un serial de seis festejos que se llevarán a cabo de septiembre a diciembre. El anuncio se hizo en redes sociales el viernes por la noche, sin la repercusión que podría haber tenido si las cosas se hicieran a la vieja usanza.
En cuanto al elenco de toros y toreros que se presentarán en la México, las opiniones se dividen. Al final del día será la entrada en turno la que le dé la razón a unos u otros.
Será difícil que la poca afición que aún sobrevive en la capital atienda al llamado porque los festejos no se darán uno a la semana como sen acostumbra, sino que serán salteados. El tiempo será el mejor juez.
Para finalizar, hoy no habrá ‘pregunta de la semana’. Desde aquí enviamos nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos del gran juez de callejón Fernando José García Rascón. Descanse en paz.



