Calita brilla con oficio en Ondara en el regreso de los toros tras quince años

Ondara, Alicante, 7 de junio de 2025 – Regresaron los toros a La Joya Levantina, Ondara (Alicante), 15 años después.

La plaza de toros de Ondara acogió una corrida mixta que llenó tres cuartos del aforo, con un encierro de El Pilar que ofreció un juego variado y permitió momentos de lucimiento. Borja Jiménez se erigió como el máximo triunfador, cortando dos orejas de peso, mientras que el mexicano Ernesto Javier “Calita” mostró su experiencia y claridad en una actuación solvente, aunque sin trofeos por fallos con la espada. Paco Ureña, por su parte, dejó destellos de calidad, y el novillero Luis Pizarro batalló con pundonor.

Calita enfrentó un primer toro aplomado y sin clase, al que superó con creces gracias a su oficio. El mexicano estructuró una faena intensa, ligada y con personalidad, toreando por abajo con muletazos que transmitieron emoción. Sin embargo, la espada se interpuso en su camino, privándolo de un trofeo que merecía. La afición reconoció su esfuerzo con una ovación y saludos desde el tercio. En su segundo, Calita mantuvo su compromiso, pero las condiciones del astado limitaron su lucimiento, quedándose nuevamente con una ovación.

Borja Jiménez protagonizó la cima de la tarde con su segundo toro, un ejemplar de El Pilar que destacó por su calidad. El sevillano firmó una faena de gran calado, con series de muletazos ligados, profundos y cargados de mando que conectaron con los tendidos. Su entrega y compromiso culminaron con una estocada impecable, que le valió dos orejas contundentes. En su primer toro, pese a un inicio brillante a la verónica, el animal se inutilizó durante la lidia, dejando a Jiménez sin opciones y recibiendo el silencio del público.

Paco Ureña, fiel a su estilo, toreó con temple y despaciosidad a su primer oponente, que se apagó pronto, limitando su labor a una ovación. Con su segundo, un toro de notable calidad, Ureña cuajó una faena de alto nivel, estructurada con muletazos largos, profundos y de gran estética, rubricada con una estocada de libro. La oreja obtenida fue de las que pesan por su trascendencia, dejando una huella imborrable en la memoria de los aficionados.

El novillero Luis Pizarro, cerrando el cartel, mostró valentía, pero la falta de experiencia y dos avisos en cada uno de sus turnos lo relegaron a ovación y silencio. Los toros de El Pilar, de buena presencia, ofrecieron un comportamiento variado que puso a prueba el temple y la capacidad de los toreros, en una tarde que dejó buen sabor de boca en Ondara y reafirmó la pasión por la fiesta brava.