El Escándalo del Toro con Alambre

El 20 de febrero de 2022, la Plaza de Toros Mérida, Yucatán, fue escenario de una de las controversias más notorias en la carrera del matador mexicano Joselito Adame y en la tauromaquia mexicana reciente: el caso del toro “Don Fernando” con un cuerno manipulado con alambre. Este incidente, ocurrido durante la Corrida Blanca por el 93 aniversario del coso, desató indignación, debates y cuestionamientos sobre la integridad de la fiesta brava.

La Plaza de Toros Mérida, abarrotada para celebrar su 93 aniversario, acogió un cartel con Joselito Adame, Antonio Ferrera, Morante de la Puebla y El Payo. La tarde, sin embargo, quedó marcada no solo por el desempeño de los toreros, sino por un descubrimiento que empañó el festejo. Joselito Adame cortó una oreja a su segundo toro, “Don Fernando” (520 kg), mientras que Ferrera tuvo una actuación decepcionante, limitándose a dar pocos pases y recibiendo abucheos.

EL DESCUBRIMIENTO DEL FRAUDE

Tras la corrida, aficionados alertaron en redes sociales sobre una anomalía en el cuerno derecho de “Don Fernando”, el quinto toro de la tarde, lidiado por Joselito Adame. Fotos y videos difundidos mostraron que el pitón estaba roto y había sido “reparado” con alambre, un arreglo burdo que se hizo evidente al final de la lidia y en el destazadero.

Las imágenes, que se viralizaron rápidamente, revelaban un cuerno destrozado con un armazón de alambre como soporte, desatando un escándalo por la manipulación evidente del toro.

LAS PREGUNTAS SIN RESPUESTA

El caso generó una serie de interrogantes que, hasta la fecha, no han sido completamente resueltos: ¿Qué pasó en los corrales? No está claro cómo ni cuándo se dañó el pitón de “Don Fernando” ni quién autorizó su reparación con alambre.

¿Por qué no se sustituyó al toro? Las ganaderías suelen incluir sobreros y reservas, pero en este caso no se optó por reemplazar al animal dañado.

¿Nadie notó la manipulación? Joselito Adame, a través de redes sociales, afirmó que durante los 20 minutos de su faena no percibió nada inusual en el toro. Otros toreros, el juez de plaza y los subalternos tampoco reportaron anomalías durante la lidia.

¿Quién realizó la “reparación”? La reconstrucción del cuerno, descrita como un trabajo “escultórico” pero tosco, levantó sospechas.

REACCIONES Y CONSECUENCIAS

La indignación entre los aficionados fue inmediata. La manipulación del cuerno fue considerada una afrenta al espíritu de la tauromaquia, que exige heroicidad y autenticidad. El juez de plaza, Ulises Zapata León, inició un proceso legal contra la empresa Espectáculos Taurinos de México, propiedad de Alberto Baillères, por violar el reglamento taurino.

Sin embargo, ni la empresa ni el ganadero Juan Francisco Guerra Estebanez, de la ganadería San Isidro, ofrecieron explicaciones públicas.

Joselito Adame, en su defensa, utilizó redes sociales para insistir en que no notó nada extraño durante la lidia, una declaración que no calmó las críticas de los aficionados, quienes exigían respuestas y sanciones ejemplares. Morante de la Puebla y El Payo, también en el cartel, no se pronunciaron al respecto, pero el sorteo previo al festejo implica que todos los toreros interactuaron con los toros en los corrales, lo que aumentó la incredulidad sobre la falta de detección del fraude.

IMPACTO EN LA FIESTA BRAVA

El caso de “Don Fernando” fue descrito como un “sainete” que traicionó al arte taurino y al público emeritense. Críticos, como Gastón Ramírez Cuevas en La Jornada Maya, señalaron que este tipo de incidentes refuerza la percepción de que los verdaderos enemigos de la tauromaquia están dentro de la propia industria, al comprometer su integridad. La ausencia de sanciones efectivas y la falta de transparencia de los involucrados alimentaron el temor de que el episodio caería en el olvido, a pesar de la demanda de la afición por justicia.

El escándalo del toro con alambre en Mérida no solo opacó una tarde que debió ser de celebración, sino que puso en tela de juicio la credibilidad de las autoridades taurinas, ganaderos y empresarios. Aunque Joselito Adame logró una oreja por su labor, la controversia marcó un punto negro en su historial en la Plaza Mérida, donde es una figura querida. Este incidente, ocurrido el 20 de febrero de 2022, sigue siendo un recordatorio de los retos éticos que enfrenta la tauromaquia en México, en un momento en que su legitimidad es cuestionada por sectores de la sociedad.