RAFAEL de ALBA no pierde la ilusión; tras once cornadas y doce fracturas RECORRE la LEGUA con gran vocación (*Fotos*)

El diestro Rafael de Alba visitó esta redacción. Las huellas de la dura batalla en la geografía de su cuerpo son evidentes. Tiene once cornadas y doce fracturas, varias muy graves.

Por ejemplo, una que le entró por la zona lumbar, lesionó el hígado y dañó el estómago. Ese percance le dejó cicatrices tanto en la espalda, como otra, la más grande y aterradora, en el estomago, prácticamente en canal. Ese día estuve a las puertas de la muerte, pero bendito Dios aquí estoy’, dice.

‘Esa cornada me la pegaron en Teltipan de Juárez, Hidalgo, y no había hospital ni nada. Así nos venimos rumbo a la CDMX. Sientes como agua caliente que te recorre el cuerpo, es sangre. Hubo un momento en que todas las molestias, el dolor, desaparecieron. Fue lo más grave. Me cachetearon y me dijeron que no me duermiera’, recuerda De Alba, quien se gana la vida toreando en capeas en el sureste mexicano ‘donde te ganas un parné y sacas para comer. Desafortunadamente, en muchos lados te piden poner dinero para torear y así no se puede’.

Desde que tomó la alternativa en enero de 1999, de manos de ‘Zotoluco’, De Alba ha toreado alrededor de 25 corridas y más de cien capeas. ‘El cartel más malo es el que no toreas. Por eso es que si aquí en el centro del país no hay oportunidad, me refugió en el sureste o en Hidalgo, donde también hay gran afición’, señala.

El 6 de enero el valiente torero actuará en Tizimín, Yucatán, en una capea en la que lidiará un toro a pie, en tanto que a caballo hará lo propio el rejoneador Leonardo López. La dureza de la profesión que ama y que no piensa dejar por la tremenda vocación que atesora le ha llevado a actuar en el sureste del país, Honduras y Guatemala lugares en donde hasta hace unos años no había los tradicionales burladeros a los que allá llaman ‘guardaderas’ debido a que los empresarios decían, con la exigencia del que suelta el dinero, ‘les pagamos por torear no por guardarse’.

El sueño más grande de Rafael de Alba es confirmar la alternativa en la Plaza México y sueña con poderlo lograr algún día. Mientras tanto, como desde hace más de tres décadas desde que decidió abrazar la profesión de vestir de luces, entrena y se prepara muy fuerte todos los días… Como si fuera el primero.