Después de la multitudinaria manifestación pacífica, que protagonizaron profesionales de la tauromaquia y galleros en Chetumal, Quintana Roo, el presidente de la Comisión del Congreso del Estado de Quintana Roo, Eduardo Martínez Arcila, aseguró que siempre han estado abiertos a reconsiderar las decisiones que el pleno va autorizando y que en este caso no será la excepción.
Martínez Arcila reconoció que en casos de tradiciones legendarias y ancestrales vale la pena reconsiderar y rectificar. En entrevista que recoge el portal PoliticaQR.com, el funcionario dijo que: ‘Siempre hemos estado abiertos a reconsiderar las decisiones que se van tomando, lo importante en este momento es que estamos a tiempo de realizar modificaciones, ya los hemos escuchado, vamos a hacer unas consultas directamente en sus comunidades y lo que salga de ellas lo vamos a poner a consideración nuevamente a la legislatura, estas tradicionales son tan legendarias y ancestrales que vale la pena rectificar y reconsiderar ante los otros diputados que se pueda presentar un proyecto de modificación’.
EL PUEBLO MAYA, A LA DEFENSA
Con la decisión de prohibir la fiesta brava y las peleas de gallos, muchos sectores se vieron afectados no sólo en sus usos y costumbres, sino incluso en su modus vivendi.
Uno de estos sectores es el pueblo maya que también se hizo escuchar durante la manifestación pacífica. Con el paso de los años, los toros y los gallos han desempeñado un papel importante en la economía del importante pueblo maya.
El pueblo maya, protegido por la ONU, es una de las más poderosas civilizaciones de Mesoamérica, imperio que logró extenderse durante más de 3000 años y que abarcó los territorios que hoy forman Guatemala, Honduras, Belice, El Salvador y todo el sureste de México, ubicados en Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán.
Además de inventar cientos de dialectos, dejar un importante legado astronómico y científico que hoy día se reconoce a nivel mundial, los mayas construyeron imponentes monumentos religiosos y políticos.



