Por Gustavo Mares
La Plaza México ofreció con gran éxito el tercer festejo novilleril y aunque se anunció un encierro completo de la ganadería poblana de Raúl Cervantes uno de los ejemplares más bonitos se inutilizó en el desembarque y fue sustituido por uno de San Marcos, que se lidió en cuarto lugar.
El encierro titular tuvo trapío y buenas hechuras, además de un comportamiento bueno en términos generales. Los bureles jugados en segundo, tercero y quinto lugares fueron ovacionados en el arrastre.
El mejor de todos fue el sexto de la función, astado bravo y enrazado, que recibió los honores del arrastre lento por la gran calidad que conjugó.
El de San Marcos fue claro y noble.
En cuanto a los toreros, el triunfador fue José María Mendoza, quien en su primero escuchó fuertes palmas.
Lo mejor llegó con su segundo, al que toreó por nota para cortarle un trofeo.
Ojalá que las empresas le abran las puertas porque puede llegar lejos.
Sus alternantes, Rafael Soriano y Manolo González torearon bien, pero no anduvieron afinados con la toledana: Soriano, ovación y tres avisos; Manolo González,un aviso en cada astado.
Los fallos con el acero privaron a los novilleros de cortar más trofeos ante una interesante y exigente novillada, que dejó un gran sabor de boca, por su comportamiento.
Desafortunadamente, la bravura del segundo de la emocionante función, lo hizo estrellarse en el burladero y romperse un pitón, después de que se ejecutó la suerte de varas. Aunque su comportamiento fue sobresaliente de inicio el público no lo valoró.
El sexto, de hermosa lámina, fue el novillo con más bravura y trasmisión en lo que va del serial novilleril en el coso grande.
El ganadero no pudo asistir por cuestiones de trabajo en el extranjero pero el administrador Jesús Amaro lo representó.
Qué lástima por los que no fueron.




