AGENCIA DE BERNARDA MUÑOZ
La plaza de toros de Escárcega vibró con el esperado retorno de las corridas de toros en un festejo de feria que llenó los tendidos y desató la pasión de los aficionados en una tarde cargada de ambiente y emociones. Con un encierro de cuatro toros de la ganadería San Rafael, de buen juego en general, los toreros ofrecieron un espectáculo que dejó huella, destacando el español Javier Herrero como el gran triunfador de la jornada.
Herrero, con su toreo de clase y profundidad, conquistó al público desde su primer toro. Su faena, repleta de temple y mando, conectó con los tendidos, que rugieron de entusiasmo ante una estocada certera que le valió dos orejas. En el que cerró plaza, el matador español mantuvo su nivel, estructurando una labor sólida que, aunque con menor intensidad, le aseguró una oreja más, consolidándolo como el máximo protagonista de la tarde.
El rejoneador charro Cuauhtémoc Ayala, por su parte, deleitó con su maestría a caballo, ejecutando suertes precisas y vibrantes que levantaron al público. Su conexión con el astado, sumada a un rejón bien colocado, le otorgó una merecida oreja. Su hijo, Rafael Ayala, no se quedó atrás, mostrando arrojo y estilo en su actuación. Con una faena dinámica y efectiva, el joven rejoneador también cortó una oreja, sumándose al éxito familiar.
Los toros de San Rafael respondieron con nobleza y calidad, permitiendo el lucimiento de los toreros y contribuyendo al brillo de una corrida que marcó el regreso triunfal de la fiesta brava a Escárcega. La afición, entregada desde el primer instante, celebró una tarde que reavivó la tradición taurina en Campeche con un ambiente festivo y un balance de cuatro orejas que premiaron el valor y el arte en el ruedo.



