El matador de toros capitalino Luigi Mercury está listo para conmemorar un octubre inolvidable, no solo por su cumpleaños, sino también por el primer aniversario de su alternativa. Con el entusiasmo a flor de piel, el diestro tiene programados dos festejos cargados de historia y pasión taurina, que prometen emocionar a la afición.
El 24 de octubre, Mercury hará el paseíllo en la Plaza Jorge Ranchero Aguilar, en un atractivo festival taurino que dará inicio a las 18:00 horas. Compartirá cartel con el diestro Luis Conrado, los novilleros Christopher Morales y Pedro Núñez ‘Chavalillo’, y los aficionados prácticos Armando Romero, Alejandro González y José Antonio Cortés.
La plaza vibrará con el sonido de parches y metales, en un ambiente festivo que promete ser memorable.
Al día siguiente, 25 de octubre, el matador y empresario actuará en el Cortijo San Judas Tadeo, en San Pedro Xalostoc, a partir de la 13:00 horas. En esta ocasión, estará acompañado por Guillermo González ‘Chilolo’, Ricardo Adrián, Valente Alanís, y los aficionados prácticos Hugo Cabrera y Carlos Gracidas.
Juntos, enfrentarán un encierro de la ganadería hidalguense de Huichapan, en un festejo que combina tradición y emoción.
UN DOCTORADO INOLVIDABLE
Sin embargo, la fecha más significativa para Luigi Mercury es el 8 de octubre, cuando se cumple un año de su alternativa, un momento que marcó un hito en su carrera.
Aquel día, en la feria hidalguense de Tlahuelilpan, Mercury recibió el doctorado en una tarde cargada de emociones, con la plaza registrando un lleno pese a la amenaza de lluvia que, afortunadamente, “se las perdonó”.
El torero capitalino tomó la alternativa de manos del tlaxcalteca Uriel Moreno ‘El Zapata’, con Antonio García ‘El Chihuahua’ como testigo. Los toros de la ganadería La Soledad, propiedad de Mariano González, lucieron impecables con su divisa en morado y azul celeste.
Aunque el juego del encierro fue desigual, el toro de la ceremonia, llamado ‘Artista’, herrado con el número 7 y con 440 kilogramos, puso a prueba las capacidades de Mercury.
Desde el capote, el nuevo matador mostró avances significativos en su tauromaquia. Tras un emotivo abrazo con su padrino, ‘El Zapata’, Mercury brindó la faena a su familia, un gesto que conmovió a los presentes. El astado, bravo y noble, permitió al capitalino estructurar una faena sólida. “Sus primeras tandas fueron en redondo, pero lo mejor llegó con la zurda al ligar series de naturales templados y de mano baja”, destacó el cronista de la época.
Con una estocada certera, Mercury cortó su primer trofeo como matador, dando una emotiva vuelta al ruedo con el apéndice en mano.
Cerrando la tarde, Mercury lidió el último toro del festejo. Aunque no alcanzó el nivel de sus compañeros de cartel, dos “viejos lobos de mar” como ‘El Zapata’ y ‘El Chihuahua’, el capitalino mostró gran seriedad y entrega, logrando un merecido trofeo más. “Es claro que el oficio de Mercury dista del que tienen ‘El Zapata’ y ‘El Chihuahua’, pero estuvo a la altura y no desmereció en lo absoluto”, se escribió tras el festejo.
PADRINO Y TESTIGO: UNA TARDE DE TRIUNFOS
El padrino, Uriel Moreno ‘El Zapata’, salió a disputar las palmas sin importar antigüedad. Recibió a su primer toro de hinojos, destacando en el segundo tercio y firmando una faena muleteril vibrante que le valió dos orejas. Con su segundo astado, mantuvo el mismo ímpetu, recibiendo fuertes ovaciones.
Por su parte, Antonio García ‘El Chihuahua’, fiel a su estilo arriesgado, puso al público “al filo de la butaca”. Su primera faena le redituó dos orejas, mientras que con el toro de “lugar de honor” mostró tesón y voluntad, ganándose el reconocimiento del respetable.
El festejo culminó con una salida a hombros de padrino, testigo y ahijado, un momento que selló una tarde taurina inolvidable. “La apasionada entrega de Mercury, acompañada de un merecido trofeo, demostró que está listo para escribir su propia historia en la tauromaquia”, concluyó el relato de aquella jornada.
OCTUBRE TAURINO
Con estos compromisos, Luigi Mercury no solo celebra su vida y su carrera, sino que reafirma su compromiso con la fiesta brava. Los festejos del 24 y 25 de octubre son una oportunidad para que la afición sea testigo de su evolución como matador, en plazas que respiran historia y tradición.
La tauromaquia mexicana tiene en Mercury a un torero que, con esfuerzo y pasión, busca dejar su huella en el ruedo.



